lunes, 18 de mayo de 2009

Gerente de KFC trata cliente de "imbécil" *


El sábado coincidí con José, un amigo que nunca veo, frente a los cines de Multiplaza del Este. La conversación se puso amena como siempre ocurre con la gente que uno estima pero rara vez se topa.

Se nos ocurrió comer algo para seguir la hablada de paja y subimos al KFC de ese centro comercial. No había fila y el gerente se tomo el rato para atendernos pero cuando terminamos la orden respondió que estaba cerrado. José se indignó y le dijo que hubiese dicho antes para no perder tiempo. Yo no dije nada pero pensé lo mismo.

Cuando íbamos como a 4 metros en otra dirección el gerente gritó en tono altanero, retante y pachuco "¡NO SABES LEER IMBÉCIL!", volteamos y nos señaló los rótulos que dicen cerrado sobre las cajas.

José le exigió el nombre y el numerito siguió "mae, siga por donde vino, dejemoslo así" entre otras cosas de peor sabor que las papitas que ahí hacen. Traté de alejar a mi amigo del mostrador porque el gerente lucía tan molesto que temí un episodio de rayos gama. Para él era obvio que estaba cerrado y por eso somos imbéciles (me incluyo porque tampoco leí el rótulo).

Mi amigo leyó el gafete y señaló -Cristian Arroyo, coach, sepa que no voy a permitir este irrespeto, esto no se va a quedar así- mientras el gerente/coach seguía su listado de letanías, indigna hasta para la peor de las sodillas de la zona roja.

Aunque fuese obvio que las cajas estuviesen cerradas, un gerente no tiene derecho de ofender a un cliente que quería consumir en su restaurante, valga la observación que los rótulos de cerrado estaban exactamente en el punto donde generalmente se coloca publicidad; lugares que están saturados de ofertas, muñequitos o cualquier recado ("no tenemos menudo..." "exija la factura...", etc).

Dentro de la ingrata experiencia de ser consumidor en el tercer mundo nunca esperé que del otro lado del mostrador trataran de imbécil al cliente. Ni un burócrata en propiedad, primo de diputado y amante de jefe en institución pública trata así a las personas.

En tiempos de crisis unos comercios buscan cómo mantener y hasta aumentar sus clientes mientras otros los tratan con desprecio. Para que un gerente trate de "imbécil" a quienes cometen el error de elegir su cadena de restaurantes tiene que ser porque en alguna medida ignoramos algo que, en mi caso, prefiero no saber porque podría estar relacionado con el producto. Ojos que no ven... estomago sin pega.

De quien siento pesar es de los empleados de esta cadena. Es un hecho que en esa abstracción llamada crisis muchos jefes y patrones toman ventaja de la vulnerabilidad económica y emocional de quienes menos ganan y más necesitan el trabajito. No puedo hacer otra cosa que hipotetizar que si el cliente de KFC es tratado de "imbécil" el empleado podría estar peor que chino de minisúper.

Mientras el Coronel Sanders promovió su marca con entusiasmo el coach Arroyo hace que me produzca asco... tal vez es hora de empezar a comer sanito para no ser tan imbécil.

* Con autorización de Julio Córdoba.

9 comentarios:

*°·.¸¸.° Heidy °·.¸¸.°* dijo...

Esta es la fuerza blogger!!!

A denunciar todos!!

Julio Córdoba dijo...

Gracias!!!!!!!!

Amorexia. dijo...

Ser comemierda es un deporte en este país... se dan cuenta?

Pollo AP en Desampa, empresa familiar de ticos, buen pollo, y no le dicen imbécil a nadie...

andrés dijo...

Eso Pri, ya lo dijo Hei, esta es la fuerza blogger, este es el compromiso de defender lo nuestro, de obtener respeto, de personas que no se conforman con nuestra realidad y buscan una mejor.

Estas son las razones por las que abri el blog.

Un abrazote Pri

Palas dijo...

muy bien Marisopita!!!!!

Besos!!!

Julio Córdoba dijo...

Pri:

He intentado mil veces vincular esta entrada a mi blog. En el intento mil uno entendí que no se puede porque el link no es el de tu encabezado ¿Me ayudas?

Pri dijo...

Julio:
Creo que ya lo arregle.

Anónimo dijo...

no es que julito no entiende?

Mae Moto dijo...

Una vez me pasó algo parecido, era un día soleado, y nos fuimos para unas piscinas.

Yo me llevé al hijo de una amiga a un jueguito de esos que son para saltar. El chiquito que iba conmigo, estaba tan templado por meterse al jueguito que se metió.

Yo fui a preguntarle al señor que cuanto costaba la entrada, y me dijo que ya estaba cerrado. No me enojé, me di vuelta y luego el viejo detrás mío para sacar al mocoso... diay salado, me salio de gratis el jueguito.

A veces no vale la pena enojarse, y más bien tratar de sacarle provecho a esta gente mal educada.

Cuando el negocio no es de ellos, le ponen menos, porque son simples empleados, mentalidad mediocre del tico.